Sinopsis
Comienza la historia de Hanamichi Sakuragi, un joven que fue rechazado por 50 chicas en sus días de secundaria y quien, tras ingresar en la preparatoria, se enamora de Haruko Akagi, una bella y jovial estudiante que le devuelve el brillo a su vida y le muestra las maravillas del deporte ráfaga; no obstante, está enamorada de Rukawa, el novato estrella del equipo de básquetbol, quien rápidamente se gana el odio de Hanamichi. Por otro lado, aunque este tiene talento natural para el deporte, se encuentra con dificultades que le hacen reconsiderar su ingreso en el equipo. ¿Será que solo se trataba de un medio para ganar el amor de Haruko... o en realidad hay un verdadero basquetbolista esperando aflorar en su interior?
Tomado del 1er volumen del manga
Los conocí cuando era niña, la transmitían en televisión abierta y mi mamá, gran fan del básquetbol, me ponía a ver con ella esta historia. En ese entonces, como aquella era la única manera de verlo no podía agarrar del todo el hilo, sin embargo, eso no importó, con cada capítulo me emocionaba bastante. Al final, no sé en qué momento se dejó de transmitir y por ende dejé de verlo, lo olvidé, de vez en cuando alguien lo mencionaba y volvía a emocionarme, aunque ya no recordaba muy bien la razón.
Por muuuuchos años nunca pude agarrarle amor al deporte (bueno, hubo una excepción por Súper Campeones y practiqué fut un rato, pero ya no me gusta ese deporte), ni para practicar ni para ver (ok, lo primero todavía batallo), solo el béisbol medio me entretenía. Hasta que conocí Haikyuu!! me animé a ver otros deportes y con El último baile es que encontré ese interés por el basquetbol.
Años después, cuando se anunció el estreno de la película The First Slam Dunk es que recordé la emoción que me daba al ver esta historia de pequeña y fui a verla con mi mamá. Tuve que ir varias veces en el cine, fue increíble, todavía recuerdo la primera vez que vi los últimos minutos y de cómo se me enchinó la piel.
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| Amé esta película ♥. |
Entonces recordé que nunca vi completo el anime, ¿cómo llegaron a las nacionales?, ¿cómo llegó Hanamichi a mejorar en el deporte que le frustraba? Así que me decidí a ver el anime y leer el manga, pues por comentarios me enteré que el último arco, precisamente la historia de la película, no se adaptó ni completo, ni «fiel» al manga ya que se centra en otro personaje (tengo que hacerle una reseña a la película, padrísima, por si no lo he dicho suficiente).
En cuanto al manga casi no avanzaba porque quería completarlo, me conozco y sé que iba a andar de desesperada, me tomó un tiempo, pero logré conseguir todos los tomos. Respecto al anime batallé al inicio, no lo encontraba en ningún sitio hasta que Netflix subió todos los capítulos y me puse a maratonear.
Así, que...
¿Qué pienso de esta historia?
Padrísima, síganme para más reseñas.
JAJAJAJAJA, ok, no, o sea, sí está padrísima, pero ¿por qué?
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| Me dio mucha risa esta parte, jajajajaja. |
Las historias de deporte (spokon) se centran mucho en en ese tema, al fin y al cabo ese es su género, uno puede aprender mucho sobre el deporte, solo que, a lo largo del tiempo en que comencé a ver este tipo de tramas me he dado cuenta que muchas de estas historias hablan más allá del deporte o también de todos los aspectos buenos que pueden surgir de él.
En Slam Dunk, sí, habla mucho sobre basquetbol (al final es un spokon), pero también nos habla sobre algo que podemos compartir todos aunque no nos gusten los deportes: el amor por algo, eso que te hace querer dar un extra, que te motiva a crecer y seguir viéndole los colores a la vida.
Porque a veces, cuando hacemos algo por alguien sí podemos hallar la energía para realizar nuestros deberes, pero muchas veces es solo dar lo necesario, sobrevivir; e incluso, en momentos muy oscuros, cuando tocamos fondo, llegamos a encontrarlo como una carga por más que amemos a ese alguien. Somos seres sociables y necesitamos una red, por más pequeña que sea, es bueno, pero también necesitamos aquello que nos haga crecer a nosotros por nuestros propios medios, es aquí donde entran los pasatiempos, ellos nos puede llenar, pueden hacer que demos con aquello que creímos perdido: reencontrarnos con nosotros mismos.
Sin embargo, ¿qué sucede cuando la pasión se desvanece? ¿qué ocurre cuando creemos que es una tontería gastar nuestro tiempo en algo «improductivo»? Nos perdemos.
Encontrar aquello con lo que comienza a alimentar la llama de tu pasión es encontrar el combustible para seguir en pie, por más «ridículo» que digan los demás que pueda ser, si para ti es aquello que te motiva, entonces ese es el camino a seguir.
En cambio, ¿qué sucede cuando te obsesionas en vez de encontrar la pasión? Eso también nos daña. Si bien esta contraparte no se muestra bien del todo durante la historia, también se puede ver un poco.
«¿Por qué perdí tanto tiempo haciendo estupideces?»
Esto ya es un poco de spoiler, la serie ya tiene bastantes años y con ver algunos posters si empiezan la serie sabrán sobre esto, pero si de todos modos se lo quieren saltar pueden ir donde empiezo a hablar de Hanamichi (así, el texto en azul) después de la cita «¿Te gusta el basquetbol?»
Todo esto de la pasión es hermoso cuando lo descubres y comienzas a construirlo, como es en el caso de Hanamichi, pero cuando esa llama comienza a apagarse sigue caminos que solo te destruyen, como fue el caso de Mitsui.
Él es ese personaje veterano que además de tener talento trabajaba con gran disciplina lo que le apasionaba: el básquetbol. Era la promesa, el jugador por el que las escuelas peleaban para tenerlo en su plantilla, ¿y qué ocurrió? Una lesión en la rodilla marcó el inicio en su caída, tratarla como cualquier cosa, no seguir las instrucciones de los especialistas...las lesiones para un deportista son unas ingratas y él lo aprendió de la peor manera.
Abandonó lo que más amaba porque ya no veía un futuro en ello, se alejó de aquellos que todavía creían en él, envidió y atacó en quienes veía un pedazo de él en su forma de jugar para aplastar las brasas que quedaban, pero al final volvió. El fuego de nuevo comenzó a crecer, volvió a entrenar, se disculpó y siguió una vez más la disciplina que lo llevó a ganarse el premio a MVP en secundaria, solo que ya no era el mismo.
Cualquier disciplina requiere constancia, si uno quiere mejorar es trabajarla unas horas al día, casi diario, abandonar un tiempo equivale perder lo que se ganó, si uno tiene unas bases sólidas puede volver sin tantos contratiempos, solo que hay unos aspectos que el tiempo es el único que puede recobrarlas y entre ellas está la resistencia.
El basquetbol exige mucho, es estar en constante movimiento de un extremo de la cancha al otro, saltar, esquivar, lanzar la pelota, todo eso requiere energía y músculos resistentes.
En un inicio iba a ser un personaje que sería desechado tan pronto pasara su arco, solo que el autor le vio potencial y decidió dejarlo, un gran acierto, ya que este personaje nos habla desde el arrepentimiento, sin embargo, también nos deja la lección de que al final siempre hay tiempo para volver.
«¿Te gusta el basquetbol?»
Ahora, Hanamichi es muy escandaloso y se cree la última coca del desierto, demasiado, en lo personal me caen algo mal los personajes así aunque sea un medio para la comedia, peor si son el protagonista, no obstante, es que él tiene algo que termina haciendo que te encariñes.
Pienso que es el personaje con el mejor desarrollo, pasó de alguien que solo aparentaba para poder gustarle a la chica que le gustaba a amar el basquetbol. No fue una transformación de un día para otro, fue práctica tras práctica, juego tras juego, entre la frustración de la derrota y la dulce victoria donde se enamoró de aquello que le parecía tonto.
Era muy divertido verlo con sus tonterías, sufrías cuando él lo hacía, tiene un carisma increíble, es un personaje muy bien hecho, y no solo él, todos, aunque no se profundice en su historia se distingue de inmediato su carácter, me parecen personajes muy bien estructurados pese a exagerarse en algunas cosas, tal vez, incluso eso es lo que los hace todavía más especiales.
«Me alegra haberme unido a Shohoku»
La manera de dibujar de Inoue es muy detallada al tiempo en que conserva la forma caricaturesca de representar el mundo, una cosa que me encanta de esta historia es que conforme se avanza en los tomos, además de volverse más sorprendente el estilo de dibujo, su narración sin texto es exquisita. Refleja no solo las emociones, sino la velocidad característica del básquetbol, se siente el caos de los últimos segundos, la adrenalina por llevar una jugada, los segundos infinitos a que una canasta caiga...su dominio del dibujo es simplemente brillante.
El anime es un estilo de animación de los de antes, al final fue realizado en los noventas, y si bien no es tan llamativa como puede serlo en la actualidad, posee también un encanto envidiable. Una de las escenas que se me han hecho más hermosas en cualquier tipo de medio, ya sea un libro, anime, manga, película, etc. es una cuando Hanamichi se sienta a ver su evolución con los tiros a la canasta. En el manga te da el sentimiento, pero la animación hizo un trabajo espectacular, transmite todo el sentir de Sakuragi pese a que muchas de las tomas sean medio estáticas.
Sobre la adaptación del manga al anime la verdad es que no difiere tanto, sí, hay algunos rellenos, también se cambiaron muy pocas escenas, pero es tal cual la historia hasta que llegamos al final de lo que se adaptó en la serie. Podría decirse que existen dos puntos de vista del final, uno de ellos es en el manga, otro es la película, ambos son asombrosos y me encantan, aunque hay algunas cosas que se mencionan a lo largo de la historia que se dejaron al aire, existen pistas de lo que ocurriría después, sin embargo, no hay confirmaciones por parte del autor.
¿Entonces no está finalizada la historia?
Sí y no, el final que se muestra en ambos formatos ya cierra la historia, incluso tiene un epílogo llamado «10 días después» que nos habla lo que hacen los equipos principales diez días después del final del manga además de que en la película se muestra un atisbo del futuro de dos personajes, no obstante, las cosas que mencioné que se dejan al aire dan a entender que tal vez existiría más. Hay algunas declaraciones del autor a respecto, pero tras 30 años del final sin más información concreta, solo algunos artes donde se da a entender del destino de algunos personajes parece ser que es lo único que tendremos.
Así que ¿no vale la pena?
Al contrario, pese a esos asuntos sin cerrar vale muchísimo la pena de ver y leer esta obra, y sí, sugiero ambos formatos porque como mencioné, el arte de Takehiko Inoue es «arte», además de que ayuda a comprender mejor ciertas cosas que ocurren en el anime. En cuanto al anime, igual lo dije antes, no es lo más dinámico, pero ver los partidos animados es genial además de que hay partes que te llegan todavía más.
Mientras que puede desesperar a algunos en ciertas partes, por ejemplo, a mi mamá le molestaba mucho cuando la historia parecía volverse una más sobre pandillas que sobre basquetbol, les pido que aguanten un poquito y se queden a ver lo que sigue, toda la obra está sazonada con un perfecto equilibrio entre la comedia, el drama y acción, en verdad es una obra que vale muchísimo la pena conocer.
«Después de todo, soy un genio»
Faltaría mucho para terminar de hablar de esta obra, pero no quiero extenderme demasiado, si se animan a verla, cuando terminen los invito a ver análisis que varios fans han hecho a lo largo de los años, son bastante interesantes y uno termina enamorándose todavía más de la obra.
Calificación
5/5


